El accidente
de moto requiere de una estrategia jurídica
propia, en la que se tengan en especial consideración,
ciertos supuestos, por ejemplo:
 |
1.) si el accidente se produce contra un vehículo
de 4 ruedas, de mayor dimensión y peso, hemos
de hacer notar el desequilibrio notorio en
que quedan el conductor y ocupante de la moto,
cuya ratio de vulnerabilidad es mucho mayor, y como
juegan estas características enla dinámica
de producción del accidente (esquiva y colisión)
y en su resultado, cuadro lesivo padecido por los motoristas,
con frecuencia, de mayor gravedad que el de los conductores
de vehículos de 4 ruedas.
2.) Igualmente debemos tener en cuenta que, con
mucha frecuencia, en los accidentes de moto, con la
intención de preservar nuestra integridad física,
mucho más vulnerable que la del conductor de
un vehículo, ya que nuestro cuerpo es la chapa,
efectuamos maniobras de esquiva forzadas, con las que
terminamos arrastrando con la motocicleta por el asfalto, sin
que haya llegado a existir, colisión contra
el vehículo causante. Los accidentes
sin colisión pueden suponer un plus de complejidad
que conviene seguir muy de cerca desde el primer momento,
pues es posible que ante la inexistencia de colisión
directa el conductor del turismo, causante del accidente,
trate de negar su responsabilidad en la causación
del mismo o que la policía tenga serias dificultades
en la realización del atestado y reconstrucción
del accidente, dando lugar a un informe policial que
no se ajuste a la verdad de lo sucedido.
3.) En ocasiones los ocupantes de las motocicletas
podemos quedar inconscientes y por lo tanto en notoria
desventaja a la hora de manifestar las circunstancias
en las que el accidente ha tenido lugar. Esto puede
comportar el que se levante un atestado del accidente
en el que se prescinda de nuestra versión de
lo ocurrido y resultar, por lo tanto, muy desventajoso
a la hora de hacer valer en juicio nuestros derechos.
4.) La convalecencia física y el daño
psicológico de los motoristas suele resultar,
casi siempre, de mayor gravedad que en el resto de
los accidentes, ya que debemos afrontar una convalecencia
de larga duración, que viene determinada por
la coexistencia de cuadros clínicos diversos,
a cada cual, más complejo. Y si el caso no lo
manejamos adecuadamente desde un principio, es muy
probable que por parte de las instituciones judiciales,
haya una tendencia natural a no querer considerar,
en sus justos términos, ni una ni otros, ni
la larga convalecencia física, ni los distintos
cuadros clínicos o patologías padecidas,
pretendiendo, en la mayoría de ocasiones una
indemnización por el global que, pese a resultar
injusta e ilegal, tiende a ser comúnmente aceptada,
por desconocimiento o comodidad, y que nos perjudica
seriamente, al comportar una merma notoria de nuestros
derechos resarcitorios e indemnizatorios.
5.) Por último, el hecho de que en casi todas
las ocasiones, por no decir casi siempre, debemos superar
2 dificultades añadidas: la carencia de un seguro
a todo riesgo y la fama injustificada de imprudentes
que se nos imputa interesadamente. Digo interesadamente
porque al carecer de seguro a todo riesgo las compañías
aseguradoras pretenderán en la mayoría
de los casos imputar la causación del accidente
al motorista, apelando a su imprudencia y pretendiendo
así minorar la cuantía indemnizatoria,
al no tener que atender los daños de la motocicleta,
lo que como todo sabemos es una verdad a gritos que,
por desgracia, sucede con excesiva frecuencia, ante
la tolerancia que se instaura en nuestro desconocimiento
o en la comodidad de quienes nos asisten.
Si no quieres
que tu caso se ventile a la ligera: ¡cuenta
con nosotros!, ¡nosotros contamos contigo!
No aceptes una indemnización por el global y
no renuncies a reparación total de tu motocicleta,
porque
¡TRAFICOAYUDA TE AYUDA!